Philip Deignan (Cervélo) se ha impuesto en la decimoctava etapa de La Vuelta al superar en los últimos metros al checo de Liquigas Roman Kreuziger. Alejandro Valverde mantiene el liderato sin problemas porque ninguno de sus rivales se ha decidido a atacar y encima Gesink ha cedido varios segundos.
Basso, Samu o Mosquera dicen que aún les quedan tiempo y ganas para atacar al líder y vestirse de dorado. No se puede decir que mientan, pero deberán apremiarse este viernes en Navacerrada si quieren meter algo miedo a Valverde y al Caisse d'Epargne.
La etapa por los montes de Ávila era dura y encima con frío y lluvia. Pero ninguno de los gallos salió del corral. Tenían tres puertos y un final con adoquín mojado para intentar arañar algún segundo, pero dejaron hacer desde el principio a dieciséis corredores y se olvidaron del resto.
El equipo de Valverde controló la situación a su antojo y el líder anduvo tranquilo. En ese grupo de fugados y tras probarse en las bajadas del Collado Mediano y del Alto del Boquerón sólo dos ciclistas se decidieron del todo a ir a por la etapa.
El irlandés Philipe Deignan y el checo Roman Kreuziger abrieron hueco a falta de diez kilómetros y pasearon esa ventaja por El Empedrado y las calles abulenses. El del Liquigas lanzó su ataque demasiado rápido y sus cuadríceps dijeron basta. El compañero de escuadra de Carlos Sastre sólo tuvo que pedalear un poco y levantar los brazos.
El pelotón llegó a casi diez minutos y algo cortado, pero ya sin bonificaciones y sin ninguno de los primeros despistado, salvo Gesink, hizo que la emoción se traslade de forma definitiva a la etapa por la sierra de Madrid o en la crono de Toledo. Oportundiad perdida pues y otra Vuelta comenzará a partir de este viernes. Lo dicho, si esto sigue así al murciano le queda un día menos.
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