domingo, 28 de diciembre de 2008

Un 2008 irrepetible para nuestro ciclismo


El ciclismo español ha tenido en 2008 muchos nombres y muchas gestas. Gracias a Alberto Contador (Giro y Vuelta), Carlos Sastre (Tour) y Samuel Sánchez (Oro olímpico) se cierra el mejor año de la historia, solo empañado por el pequeño fracaso del Mundial de Varese.

Es difícil empezar por alguno, los tres lo merecen, pero tal vez Contador sea la referencia ahora mismo en el pelotón mundial y en mundo del deporte en general. Se veía venir que tras ganar el Tour de 2007 este chaval de Pinto tenía que decir cosas muy importantes. Ha batido todos los registros.
Si a alguien que está en la playa le llaman casi de repente y le sacan de la arena para correr todo un Giro de Italia, y ganarlo, es que algo grande está pasando. Eso hizo Alberto, vetado por los organizadores del Tour para estar en Francia y probablemente repetir victoria, se decantó por la corsa rosa y se batió en un duelo espectacular con el italiano Ricardo Riccò.
Después llegó la Vuelta, y una de las lecciones de ciclismo más maravillosas que se recuerdan. En la subida a L'Angliru el madrileño tiró y sólo Valverde y Sastre lograron seguirle, pero a años luz de distancia. Ver cómo se elevaba hacia el cielo ese día entre cientos de aficionados para dejar su sello y gritar quién es el mejor valió la pena para romper la ronda española y sumar las tres grandes en menos de doce meses.
Sastre reinó en París
Los Campos Elíseos de París volvieron a aplaudir por tercer año consecutivo una victoria española. Carlos Sastre, "míster top ten", esta vez fue el primero en el Tour. Una inolvidable exhibición en Alpe D'Huez permitió su gesta, un premio a la regularidad del corredor, a sus 33 años. Era el séptimo español de amarillo en París.
Y Samu en el lejano Oriente
Apenas dos semanas después, junto a la Gran Muralla china, Samuel Sánchez se convirtió en emperador olímpico. "Samu" se agarró a la escapada buena e impuso su velocidad al esprint. Primer español que se cuelga el oro en ciclismo en ruta y encargado de abrir el medallero de su país en Pekín.
Valverde sólo ha fallado en la Vuelta y en Varese
Pero estos tres que han cantado los principales triunfos del año no han sido los únicos en abrillantar el deporte del pedal en España, ya que Alejandro Valverde terminó el curso al frente de la clasificación del Pro Tour, y además con victorias en la Lieja-Bastoña-Lieja, Clásica de San Sebastián, Dauphiné Liberé y dos etapas en el Tour y una en la Vuelta.
Solo falló el pronóstico en el Mundial de Varese, donde el equipo español, en teoría el más potente, no supo jugar sus múltiples bazas y fue Italia la que pescó el oro en río revuelto con Alessandro Ballan. Se destapó una falta de entendimiento entre el murciano y Óscar Freire, que aspiraba a su cuarto maillot arco iris. En la Vuelta, el del Caisse d'Epargne pagó caro su despiste en la etapa de Suanzes y no pudó luchar con Contador por la general.
Las mismas oscuridades de siempre
El ciclismo no se libró de la lacra del dopaje en 2008. Ni el pasaporte biológico, ni el método ADAMS para localizar a los corredores allá donde estén ni los códigos éticos han logrado impedir las trampas.
La aparición de la CERA, una nueva EPO de tercera generación con los mismos efectos pero que precisa de menos inyecciones y dificulta su identificación, ha sido motivo de disgusto. Y por desgracia, con protagonismo de corredores y equipos españoles, que en este apartado han dado la de arena en 2008.
Manuel Beltrán y Moisés Dueñas inauguraron el capítulo de los escándalos por dopaje (EPO) en el Tour. Más tarde el italiano Riccardo Riccó, el entonces considerado "nuevo Pantani", subió al podio negro por CERA, por lo que fue expulsado de la carrera por su equipo, el Saunier Duval, quien también se marchó a casa, pero para siempre, ya que el patrocinador cerró la financiación.
Más tarde se apuntaron a la lista negra el italiano Leonardo Piepoli, también del Saunier, el alemán Stefan Schumacher, ganador de las dos etapas contrarreloj del Tour, y el austríaco Bernhard Kohl, tercero en el cajón de París, que también cayó por CERA.
Estos casos no ayudaron a sacar al ciclismo de una crisis que a este paso se antoja irreversible. Muchos ciclistas se han ido al paro, varios equipos se han despedido del pelotón y algunos patrocinadores huyen espantados para no ver manchada su imagen.
El año 2008 también asistió al carpetazo de la Operación Puerto, la mayor redada contra el dopaje realizada en la historia del ciclismo, en la que las sombras superaron con creces a las luces. La intervención de la Guardia Civil supuso sanciones para ciclistas ilustres como el italiano Ivan Basso o el alemán Jan Ullrich, mientras que en España hubo corredores marginados sin pesar sobre ellos sanción oficial alguna.Adrián G. Roca / EFE / Eurosport

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